EL INDOMABLE

El ser humano nace con múltiples habilidades y potenciales de los cuales desconoce muchísimos, es paradójico pensar que como raza humana y con todos los avances que existen a día de hoy, no tengamos pleno conocimiento y dominio de quienes somos. Quizá y seguramente alguien no está interesado en que nos desarrollemos como seres humanos completos. Que es aquel que ha descubierto quien es y se domina a sí mismo, a los que yo les llamo los indomables. Sin embargo, no solo no tenemos dominio sobre nosotros, sino que otros han tomado el control para ejercer el dominio sobre el ser humano. Si nos ponemos analizarnos como seres humanos, encontramos muchas variables que nos componen. No solo disponemos de un cuerpo físico, sino también de un estado mental, emocional y espiritual. Basándonos en que cada parte tiene sus funciones, sus leyes y sus acciones.
Sabemos hasta la fecha que el cuerpo físico se compone de células, que a la vez generan unos estímulos que segregan una química que nos generan estados mentales y emocionales que nos llevan acciones, y que a su vez, eso genera una energía que compone todo lo que somos a través de datos e información. La mente nuestro procesador mental está en actividad constante, y que a la vez genera una realidad cierta o no de lo que escuchamos y vemos, eso genera a la vez emociones intensas que nos paralizan o nos hacen avanzar hacia un camino u otro. ¿Pero como funciona el espíritu? Volvamos a lo que conlleva este artículo y lo que para mí significa ser un humano completo.
Durante siglos, nos han convertido en una idea muy limitada de lo que significa ser un humano. Nos hemos dejado embaucar por las creencias, ideas y formas de ser y vivir en cada época y sociedad impuesta por otros. Eso ha sucedido por el mero hecho de que algunos han tomado el control sobre los acontecimientos y otros seres humanos. El problema es que pocos humanos han tomado el control sobre sí mismos. ¿Y qué es tomar el control? En nuestra inteligencia castrada por la educación, las ideas y las creencias, hemos olvidado conectar con nuestro instinto e intuición natural como raza humana, sin embargo, no sucede en el mundo animal. Los animales son conscientes de lo que son, y lo que tiene que ver con su propia naturaleza, los animales no están inducidos por la programación de las palabras. Su instinto e intuición está bien acoplada a su esencia, y es la guía y el manual de todos los animales del planeta, conociendo cuáles son sus roles en cada especie animal. Sin embargo, el ser humano se ha desconectado de sí mismo, y se ha conectado a la información externa.
Cuando un ser humano se conecta consigo mismo, empieza a darse cuenta de quién es, y empieza hacerse preguntas existenciales, de su propósito como especie y como ser o individuo que le diferencia de cada ser humano. Parece ser más común encontrar clones o copias baratas en la gran masa crítica, tomando ejemplo de figuras mediáticas que idolatran sin conocerlas de nada, y queremos imitar como signo de identidad a seguir. Sin embargo, la influencia externa también nos lleva a un mar de dudas, de significado y de existencia. Todo se acaba convirtiendo en un arma de doble filo, como la utilices, te beneficia o te perjudica. Cuando un ser humano tiene conocimiento de sí mismo en todo su esplendor, entra en una escucha interna que le hace cuestionarse muchas cosas que hasta la fecha ha adquirido o aprendido. Empieza a sentir y escuchar su cuerpo, su mente, sus emociones y su espíritu, es entonces cuando empieza a convertirse en un ser poderoso e indomable para otros. No sigue corrientes, tendencias, creencias, ideologías o figuras de autoridad ni renombre. Es un ser que se ha embarcado en el autoconocimiento, se conoce bien y conoce bien a los demás.
Para llegar a ese estado, es importante las preguntas y repuestas que se hace y se da a sí mismo, muchas de esas respuestas pueden ser demoledoras para poder ser aceptadas de buenas a primeras. Mediante exploras tu esencia y observas lo que te rodea, te das cuenta de las grandes verdades y las grandes mentiras que te rodean, ya sean heredadas o impuestas. Un ser humano completo cuida su cuerpo, su mente, sus emociones y su espíritu, y conoce las leyes y las sinergias que imperan en ello, y las consecuencias de que otros tomen el control antes que él.
Es hay donde otros aprovechan tu desconocimiento para llevarte donde quieren sin que tú te des cuenta de ello. Habitamos un mundo de hombres y mujeres podridos, llenos de codicia, poder y lujuria. Para perpetuar su estancia, sus lujos y privilegios, han corrompido nuestros corazones, nuestras mentes y nuestras almas. Nos inducen a un sin fin de acciones nefastas hacia nosotros y nuestros semejantes, perpetrando, incentivando y provocando los instintos más bajos, las emociones más pobres y las ideas y creencias más retorcidas. Muy a mi pesar, por muy absurdas que parezcan, las tomamos y nos las creemos sin cuestionar una sola palabra. Intoxican nuestras mentes inocentes desde que somos niños, llevándonos a conflictos eternos, y generando odio y discordia en nuestros corazones. Nos han convertido en seres humanos incompletos y serviles a una idea de libertad falsa e inexistente. Solo aquellos que son capaces de mirar en su interior, de dominar sus instintos, escuchar su intuición y conectar con su corazón, pueden deslumbrar, con su sola presencia, a las víctimas del sistema. Evidenciando la oscuridad del otro, ensamblada en un ego frágil y débil, una mente contaminada y un corazón destruido.

