DOCUMENTAL APEDREADOS

Hace unos 15 años me di cuenta de un detalle al que nadie prestaba atención, los aviones comenzaban a dejar unas estelas nuevas que lejos de disolverse, se ensanchaban y acababan solapándose unas con otras hasta crear un velo que nos cubría por completo. Los medios masivos y los meteorólogos comenzaron a decir que no había que preocuparse, porque solo era vapor de agua y cristales de hielo.
Más tarde y gracias a que estuve trabajando en el infierno de las carreteras soterrando tuberías a pico y pala, comencé a comprobar que los días que había estelas creando ese velo, la temperatura aumentaba espectacularmente y trabajar se volvía muy duro.
También me di cuenta de que las hermosas nubes de algodón que nos protegían del sol generando ambiente fresco y húmedo, literalmente se deshilachaban y desaparecían en el plazo de una hora desde que los aviones comenzaban a dejar estelas.
Era muy severo pasar de trabajar en un ambiente fresco, a verse en medio de un día tórrido y con un aumento brusco de hasta 15 grados.
Por otro lado, y más o menos por esas fechas, hablando de este asunto con un familiar, me dijo que se había dado cuenta de que cuando su hijo pequeño bajaba al parque los días de estelas, por la noche tenía ataques de asma y síntomas como de alergia. De hecho, cada día se asomaba a la ventana y si había estelas, no bajaban a jugar al parque.
Este detalle del niño y el asma no solo me dio más desconfianza hacia la explicación que daban los medios masivos, sino que también me confirmó lo que yo también había comprobado: que los días con estelas aparecían de forma esporádica y normalmente cuando se formaban tormentas de lluvia. Evidentemente, cuando anunciaban lluvias y aparecían las estelas, ese día se despejaba de nubes y ya no llovía.
En 2017 ya estaba tan seguro de lo que estaba ocurriendo, que me puse a leer y a investigar para poder denunciarlo de forma argumentada.
Efectivamente, hay una práctica real y documentada conocida como “siembra de nubes”, cuya principal consecuencia es un aumento de las temperaturas de unos 15 grados.
También descubrí que la siembra de nubes se convirtió en un problema diplomático muy grave a mediados del siglo 20, ya que Estados Unidos la utilizó para crear tanto sequías como inundaciones en países competidores, arruinando su agricultura.
Con el tiempo fui comprobando como los episodios de formación de estelas aumentaban exponencialmente, pasando de ser esporádicos o cuando había tormenta como hace 15 años, a ser prácticamente diarios como en la actualidad. Todo ello acompañado en los últimos años de un vertiginoso aumento de las sequías, de las inundaciones, de las granizadas y de la ruina casi generalizada de la agricultura nacional.
En 2019 y ya con mucha hemeroteca, patentes, pruebas en vídeo y análisis de laboratorio, decidí dedicar mi vida a exponer este brutal y cobarde crimen.
Hace unos años me enteré de que hay un documento publicado por la escuela de la Fuerza Aérea de los EE. UU. en 1996, donde se jactan de que van a controlar la meteorología global para el año 2025.
Este documento se titula “El clima como multiplicador de fuerza: poseyendo el clima en 2025” y puede leerse online desde sitios oficiales.
Pues bien, el 29 de octubre de 2024 y coincidiendo con el día de los ahogados para los Aztecas, arrancó el infierno climático en España, desatándose devastadoras inundaciones por todo el territorio nacional que llegaron a su clímax en 2025, cuando episodios de anormal calor invernal se intercalaron con brutales inundaciones, incendios y granizadas.
Pues bien, el 29 de octubre de 2024 y coincidiendo con el día de los ahogados para los Aztecas, arrancó el infierno climático en España, desatándose devastadoras inundaciones por todo el territorio nacional que llegaron a su clímax en 2025, cuando episodios de anormal calor invernal se intercalaron con brutales inundaciones, incendios y granizadas.
Quizás la evidencia más palpable para el público en general de que aquí está pasando algo que no es natural, sea la descarada inacción del gobierno tanto en las inundaciones como en los incendios, junto a su obsesiva propaganda para declarar una emergencia climática que permita el cambio urgente de leyes y la creación de un Estado policial y militarizado, como ya comprobamos todos en 2020.
El documental Apedreados no solo es la prueba empírica de que se está manipulando la meteorología para generar el caos climático que estamos soportando, sino que además es un documento enfocado a servir de instrucción para futuras diligencias judiciales y militares extraordinarias.

