LOS TRES ESTADOS DE CONSCIENCIA EN EL JUEGO

Mientras crecemos, nos regimos únicamente por lo que vemos, escuchamos y sentimos, restringiendo nuestras capacidades humanas a un aprendizaje basado solo en lo externo. Creemos que lo que percibimos con los sentidos es lo único que existe. Así comienza nuestra existencia en la Tierra.
Vamos a explorar su desarrollo. Si te identificas conmigo, seguramente has atravesado (o estás atravesando) estos estados. Te invito a reflexionar: ¿en cuál te encuentras ahora?
EL OBSERVADO En este estado, todo lo que sucede “fuera” de ti parece tener poder absoluto sobre tu vida. Te riges por las limitaciones de tus creencias heredadas, por tu entorno y por percepciones muy reducidas, porque simplemente no conoces nada más.
Todo lo externo ejerce una influencia que etiquetas como positiva o negativa según tus juicios. El mundo parece regirse por unas normas inamovibles que aceptas y acatas como si no existiera otra opción. Tu visión se vuelve estrecha, tu forma de actuar queda coartada y reducida a las pocas alternativas que te muestran.
Dependiendo de tus experiencias, tu inteligencia y tu capacidad de discernir la información que recibes, puedes llegar a bloquearte, huir de situaciones, evadir responsabilidades y cederlas a otros, como si tu vida no estuviera realmente en tus manos. Sientes que no tienes ningún poder sobre lo que te sucede: eres una simple pieza que otros mueven a su antojo, llevándote a toda clase de circunstancias sin que tú ejerzas control alguno.
EL OBSERVADOR Aquí comienza el despertar. Empiezas a ver lo que antes era invisible para ti. Surgen las famosas crisis existenciales: te cuestionas el mundo que te rodea, aparecen preguntas incómodas que casi nadie sabe responder, la sensación de soledad se intensifica y todas tus creencias anteriores se desmoronan como un castillo de naipes.
Observas que nada es lo que parecía y que lo que te habían contado no coincide con lo que ahora estás percibiendo. Comienzas a conocerte mejor, te das cuenta de que no encajas en la realidad a la que estabas acostumbrado y algo dentro de ti —tu verdadero ser— te empuja a hacer lo que hasta ahora no te habías atrevido.
EL GENERADOR En este estado recuperas el control total. Eres capaz de transformar conscientemente tu realidad y tu línea temporal. Percibes la energía que te rodea y, más importante aún, empiezas a dirigirla y a transmutarla.
Gestionas tus procesos emocionales con gran rapidez y eficacia. Sabes que tus capacidades no se limitan a los cinco sentidos: tienes un poder adicional. Manejas la energía y manifiestas con mucha velocidad lo que eliges.
Ya no estás bajo el control de entidades parasitarias ni de patrones inconscientes. Puedes cambiar tu estado vibracional a voluntad. Dejas de ser una ficha movida por otros (como el Observado) o un jugador que intenta entender las reglas (como el Observador). Ahora cambias las reglas del juego: te conviertes en el juego mismo, con tus propias fichas, tus propios jugadores y tus propias normas.

