MERCOSUR

Nuestra capacidad productiva es tan eficiente que podríamos abastecer diez veces la población mundial sin acusar escasez. Todas las excusas, todos los cuentos políticos e historias de terror al respecto son falsas y esconden la perversidad de una agenda que persigue enconadamente, una masiva reducción de la población en el planeta, usando para ello cualquier herramienta disponible.
¿Recordáis cuando una y otra vez recurrían a la desertificación del planeta? Cualquier recorrido por satélite y su comparativa con recorridos 20 o 30 años anteriores, demuestra claramente que lejos de producirse una deforestación, las zonas verdes no han parado de crecer, no sólo por la expansión de zonas naturales sino por la propia extensión de los campos de cultivo, campos y zonas verdes que al menos en Europa y más concretamente en España, ya no son prioridad. Después de décadas de matraca verde, ahora lo verde es deforestar bosques, arrancar olivos, expropiar hectáreas y hectáreas de campos de cultivo para ocupar dichos terrenos con decenas de miles de placas solares y molinos eólicos, con el fin de convertir nuestro país en la pila ecológica de Europa; una excusa más para la brutal campaña desarrollada por los burócratas de la CE contra el campo y la ganadería europea.
La soberanía alimentaria que con tanto desdén y bajo burdas excusas destruyen desde Bruselas, ha sido clave históricamente para la supervivencia de nuestros pueblos, dado que en tiempos de guerra o de necesidad, los pueblos cierran sus fronteras a la exportación para de ese modo garantizar los recursos de sus habitantes. La destrucción del campo europeo garantiza la dependencia de terceros países que, de cortar el grifo de las exportaciones por las razones que pudieran ser, nos abocaría a una crisis alimentaria sin precedentes.
Recientemente, la CE, comandada por la torpe Alemania actual, ha firmado un acuerdo con Mercosur que permitiría a los países adscritos al grupo, exportar sus productos agropecuarios a nuestros países, productos que no cumplen con las estrictas exigencias fitosanitarias que sí deben cumplir a rajatabla nuestros agricultores y ganaderos.
La última votación en Bruselas a este respecto no rompía con el acuerdo, simplemente acordaba positivamente la judicialización del mismo. El acuerdo sigue en vigor impulsado fundamentalmente por Alemania, con una industria automovilística muy dañada por la absurda cadena de decisiones adoptadas que van desde la ruptura comercial con Rusia y su gas, pasando por una docena de tiros en el pie y concluyendo con el autosabotaje de su dominante industria de motor de explosión para lanzarse de lleno a la fabricación de vehículos electrónicos en un mercado copado por China.
Con este acuerdo con Mercosur, Alemania busca ampliar mercados en Hispano América, llevando sus coches libres de aranceles a cambio de permitir la entrada de la producción agrícola y ganadera del grupo americano, indiferentemente al daño que esto pueda hacer al resto de las economías europeas y al propio campo alemán.
La falta de visión de estos políticos mediocres se debe a su incapacidad gestora y su total ausencia de una visión más allá de un estúpido cortoplacismo, sumado a incontables reuniones donde se intercambian maletines a cambio de nuevas leyes.
No hay espacio a la casualidad en este juego demencial en el que nos vemos sumergidos y del que muchos asumen no poder hacer nada contra ello.
A todos aquellos que asumís tal cosa os invito a que miréis nuestra tierra, nuestro suelo, el suelo de nuestros campos; esa tierra vieja, negra y fértil que nos lleva alimentando desde hace milenios y que ahora pretenden convertir en un yermo a golpe de leyes y decretos desde despachos muy alejados de esa buena tierra y desde esta visión recordaros un pasaje bastante directo del libro del Apocalipsis, 3:15-17 que viene a decir:
—"Conozco tus obras; sé que no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras lo uno o lo otro! Por tanto, como no eres ni frío ni caliente, sino tibio, estoy por vomitarte de mi boca. Dices: “Soy rico, me he enriquecido y no me hace falta nada”; pero no te das cuenta de cuán infeliz y miserable, pobre, ciego y desnudo eres tú”.

